Sus vaqueros de un tono azul muy oscuro se ajustaban perfectamente a su cintura, mientras corría sin rumbo puesto, y sus lágrimas descendían lentamente por sus mejillas.
Quería desaparecer de todo este mundo así que decidió ir hacia ese parque que se encontraba justo al lado de su casa y que ella solía ir cuando estaba mal. Nada mas llegar buscó ese árbol donde ella se sentaba a recapacitar; sacó su móvil y conectó sus auriculares. Miró toda su lista de canciones y cantantes y eligió esa canción, que puede que no sea de las mejores pero que siempre te puede intentar alegrar aunque sea por apenas unos minutos. La música empezó a sonar y ella a cantar junto a la música.
-A pasado todo tan deprisa.-susurró triste.
Esa misma mañana había sido como cualquier otra, y de repente ¡pum! Todo cambió. Había asistido a las clases, había discutido con su hermano y lo habían arreglado, había pasado la tarde con su mejor amiga haciendo bromas,... Pero ya nada era igual.
De repente oyó unos pasos acercarse a ella, se asustó y miró un poco a escondidas. Allí estaba Zayn, su hermano.
-Que haces aquí -preguntó un poco enfadada.- no quiero verte ni a ti ni a nadie, quiero estar sola.
- Clarise, no te voy a dejar sola aquí, ya casi es de noche.
- Me da igual si es de noche o de día. Me quedaré aqui, no pienso moverme.
-Venga, deja ya de hacer el payaso- insistió más.
- Yo no hago el payaso.-dijo ella ya un poco mosqueada-ademas ¿tu que harías si tu mejor amigo se fuera a Londres a vivir y no pudieras hacer nada para evitarlo? Eh.
-Supongo que no me pondría como lo estas haciendo tu, eso seguro.-dijo él sin inmutarse.
- Vete a la mierda-dijo ya arta y dejando que débiles lágrimas salieran de sus ojos. Él suspiro ya cansado de intentar razonar con su hermana pequeña.
-Venga, siento decirte todo esto pero venga no llores.-dijo él abrazándola.
- Es que lo voy a echar mucho de menos.- dijo ella entre sollozos.
-Todos lo echaremos mucho de menos.-dijo él ayudando a levantar a su hermana.-venga vamos a casa, que ya es tarde.
-vale.-dijo ella sin mucho animo.
Caminaron cogidos de la mano durante todo el camino, muchos de los que pasaban por ahí pensaron que eran novios, pero a ellos les daba igual. Nada mas llegar a su casa cada uno se fue hacia su habitación. Ella pensó en llamar a Miriam, su mejor amiga, pero rechazó la idea y siguió contemplando el techo sin mucho ánimo.